Los riesgos económicos para el mundo

En el último medio siglo, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, solamente en el año 2009 el resultado del crecimiento de la economía del orbe fue negativo, con una tasa de crecimiento de -1,7 %, principalmente como consecuencia de la crisis del mercado inmobiliario en Estados Unidos.

¿Está en riesgo la economía mundial? Para responder a esta pregunta se debe revisar el comportamiento del producto bruto interno (PBI) del mundo durante los últimos cincuenta años, analizar las relaciones de causa-efecto observadas y plantear qué factores existen en la actualidad —o similares a los presentados en el pasado, o nuevos y no estudiados de forma suficiente— que podrían llevar a una crisis mundial de impredecibles consecuencias.

En el último medio siglo, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, solamente en el año 2009 el resultado del crecimiento de la economía del orbe fue negativo, con una tasa de crecimiento de -1,7 %, principalmente como consecuencia de la crisis del mercado inmobiliario en Estados Unidos, la llamada crisis subprime, lo que llevó a la bancarrota a varios bancos y empresas de la principal economía del mundo. Asimismo, durante esas cinco décadas, solo en dos años el crecimiento del PBI mundial fue inferior al 1 %. Ello ocurrió en 1975, como consecuencia de los desajustes generados por el primer gran incremento en el precio del petróleo, debido al accionar de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); y en 1982, a raíz de la crisis de la deuda externa de los países emergentes. En los tres casos mencionados, hubo un elemento principal generador de la recesión o de la significativa desaceleración de la economía mundial: el incremento de los precios del petróleo, la crisis de la deuda externa y la debacle inmobiliaria en Estados Unidos. En la actualidad, si bien las proyecciones oficiales del Banco Mundial muestran tasas de crecimiento de alrededor de 3 % para este y el próximo año, existen elementos cuyas consecuencias son muy difíciles de predecir y que habría que estudiar en profundidad.

Si bien las proyecciones oficiales del Banco Mundial muestran tasas de crecimiento de alrededor de 3 % para este y el próximo año, existen elementos cuyas consecuencias son muy difíciles de predecir y que habría que estudiar en profundidad. | Fuente: Freeimages

En primer lugar, está el creciente proteccionismo en la economía mundial, representado principalmente por la guerra comercial entre China y Estados Unidos —generada por este último país— y por la posibilidad de que Gran Bretaña concrete definitivamente su salida de la Unión Europea con la implementación del llamado Brexit. La generación de mayores obstáculos para el intercambio comercial entre países no solamente va contra los aspectos teóricos básicos del funcionamiento de la economía de mercado, sino que estaría afectando las estrategias de las más grandes transnacionales que poseen procesos productivos integrados a nivel internacional; en otras palabras, su producto final posee un conjunto de productos o bienes intermedios que provienen de diversos países, los que estarían siendo afectados por incrementos en los niveles arancelarios, e incluso, en algunos casos, por prohibiciones, lo cual encarece los productos finales y disminuye el comercio internacional y sus beneficios. Apple, la corporación que adquirió mayor valor en la Bolsa de Nueva York, superando el millón de millones de dólares, produce muchos de sus productos en China y podría ser una de las corporaciones más afectadas.

En segundo lugar, no hay que descuidar el análisis de los niveles altos de endeudamiento de un número significativo de países y corporaciones en el mundo, lo que genera mucha incertidumbre a mediano plazo sobre las posibilidades de honrar sus préstamos. Es fundamental analizar hasta qué nivel podrá seguirse endeudando Estados Unidos, cuyo principal respaldo es la apreciación de la comunidad financiera internacional con respecto a la fortaleza del dólar, aspecto que podría estar siendo afectado por los intentos del presidente Trump de influenciar en la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que podría afectar la imagen de profesionalismo e independencia del banco central más importante del mundo, con las secuelas de inestabilidad que ello generaría.

Finalmente, en tercer lugar, desde una perspectiva política y geopolítica, lo impredecible que resulta el accionar de Donald Trump puede llevar a situaciones extremas en el mundo. El caso de la ruptura con Irán —el país con las mayores reservas de gas en el mundo y tercero en reservas de petróleo— a raíz de los desacuerdos en el tema de la energía atómica es de muy alto riesgo.

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