Un golpe a la reforma universitaria

Sobre el peligro de retroceder en la búsqueda de la calidad en la educación universitaria

En la semana pasada la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso aprobó medidas que alteraban el funcionamiento y finalidad que había venido desempeñando la SUNEDU con la reforma universitaria. ¿Por qué esto se consideraría como un retroceso en lugar de una defensa neutral de la autonomía universitaria como se ha querido plantear?

El proceso de reforma universitaria tuvo por finalidad elevar la calidad de la educación en el Perú, buscando eliminar los programas de estudios no avalados por el Ministerio de Educación que operaban de manera ilegal, ordenando y velando por los servicios básicos de seguimiento de una malla curricular adecuada, promoviendo el desarrollo e investigación de las universidades, y buscando asegurar asimismo la calidad de enseñanza de los profesores de estas. Efectivamente, este proceso trajo consigo que algunas universidades tuvieran el proceso de licenciamiento con un resultado negativo dando como resultado el cese de sus operaciones y la incapacidad para poder emitir títulos a nombre de la nación. Sin embargo, las medidas tomadas por la Comisión implicarían un retroceso en este proceso al abrir una ventana para que aquellas universidades con licencia denegada tengan facilidades para sustentar su posición y vuelvan a operar, lo que a su vez impactaría directamente en la calidad educativa que buscaba la reforma universitaria. Un segundo problema se suscita cuando en el pre-dictamen se incluyó la opinión de un agente con conflicto de intereses, al incluir el sustento de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, una de las universidades con licencia denegada.

reforma universitaria
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A través de estos años, la robustez de la SUNEDU y de la impulsada reforma universitaria encontró su apoyo y sus bases en el Ministerio de Educación, que defendió el ideal de promover la calidad universitaria garantizada en el Perú. Sin embargo, estas bases tambalean en este momento en que la superintendencia requiere de soporte para continuar el aseguramiento de la educación. Cabe preguntarnos: ¿qué tipo de educación queremos para el futuro de nuestro país?

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