La caída de la natalidad, un desafío que puede ser una ventaja

En Japón, hay ciudades donde sobran viviendas porque no hay suficientes jóvenes para ocuparlas. En Europa, miles de escuelas han cerrado o se han fusionado por falta de alumnos. Si aquí logramos que las familias tengan al menos dos hijos, podremos contar con personas dispuestas a trabajar y a producir eso que empieza a faltar en el mundo desarrollado.

| Fuente: Pexels (referencial)

Ya comentamos antes aquí que en nuestra región el número de nacimientos no alcanza para mantener el tamaño de la población. Hoy, los peruanos tenemos 1.9 hijos por pareja. México tiene 1.8 y Chile 1.3, según el Banco Mundial. Cuando lo necesario es al menos dos. Un niño para reemplazar al papá y otro para la mamá.

Otra vez Arellano con este tema, dirá quizás usted, paisana, paisano, pero en el mundo desarrollado ese ya es un gran problema, y grave. En Japón, por ejemplo, con 1.2 hijos por pareja, hay ciudades donde sobran viviendas porque no hay suficientes jóvenes para ocuparlas. En Europa, miles de escuelas han cerrado o se han fusionado por falta de alumnos.

En Alemania se estima que faltan más de 2 millones de trabajadores para mantener su capacidad productiva. Y América Latina va por el mismo camino con el agravante de que aquí somos muy pocos. Para el Perú, con 34 millones de habitantes, cada punto de descenso en la natalidad pesará mucho más sobre la sociedad, la fuerza laboral y el mercado interno que lo que afectaría a las grandes demografías; como India que tiene 1500 millones de personas, que es casi el doble que toda América Latina unida.

Pero con una mirada positiva, paisano o paisana, esto puede jugar a nuestro favor. Sí, pues si aquí logramos que las familias tengan al menos dos hijos, podremos contar con personas dispuestas a trabajar, a producir, a innovar y a crear valor eso que empieza a faltar en el mundo desarrollado.

Sería una ventaja competitiva inigualable, capaz de atraer inversión, generar portaciones de servicios, fortalecer nuestra competitividad y mejorar nuestro bienestar como sociedad. Pero ojo, paisana, paisano, esto no se logra cargando la responsabilidad sobre las mujeres jóvenes ni pidiéndoles a las parejas que sacrifiquen su desarrollo personal o profesional. No, no, todo lo contrario.

Es necesario que la sociedad como un todo – Estado, empresas y comunidades – trabaje para que tener hijos sea compatible con una vida equilibrada, buenos servicios de cuidado, apoyo familiar y entornos laborales más humanos. Esto es en realidad algo muy muy grave, quizás más que el calentamiento global del que tanto se habla, y es algo que debemos empezar a resolver hoy.

Pues es como si un agricultor que antes sembraba tres plantas cada año empieza a sembrar dos y luego solo una. Al comienzo seguirá cosechando igual, pero en pocos años se dará cuenta irremediablamente que lo que produce ya no alcanza para mantener a su familia. ¿Qué podemos hacer usted y yo, paisano, paisana, para que formar una familia sea una ventaja y no una carga? Tal vez ahí esté una de las claves para que el Perú y toda América Latina compitan mejor y piensen en gran parte.

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Rolando Arellano Cueva

Rolando Arellano Cueva Doctor en Marketing, fundador de Arellano Consultoría para Crecer

Doctor en Marketing graduado en Francia. MBA y Psicólogo. Presidente de Arellano Consultoría para Crecer. Director de la Maestría en Dirección de Marketing de CENTRUM ARELLANO. Profesor en diversas universidades del mundo. Autor de 24 libros sobre el desarrollo de los países emergentes.

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