¿Qué hace que un país tenga menos violencia contra las mujeres?

Educación, autonomía económica o desigualdades de género. Es lo que supuestamente hace que un país tenga menos violencia contra las mujeres. ¿Qué dice la evidencia?

La violencia contra las mujeres tiende a ser menos frecuente en los países más desarrollados. Esta constatación parece sugerir que hay algo detrás de lo que se entiende como desarrollo que hace que muchos problemas, entre ellos el de violencia contra las mujeres, sea de menor intensidad.

Decirlo es fácil, comprobarlo es complejo especialmente porque los datos internacionales comparables no abundan o deben ser unificados. Pero dos investigadores ya hicieron ese trabajo.

Efectivamente, Lori Heise y Andreas Kotsadam*, publicaron en el 2015 un estudio internacional comparado en Lancet Global Health. Incluyeron encuestas a mujeres de 44 países de todo el mundo, logrando una muestra acumulada de casi medio millón de ellas. Su pregunta de investigación fue directa: ¿qué factores individuales y societales están asociados a que una mujer haya sido víctima de violencia en los últimos 12 meses?

Su primer hallazgo cuestiona la relación directa entre riqueza de un país y violencia contra las mujeres. Si bien los países más ricos tienen menos violencia, los resultados estadísticos no hallan una relación significativa.

| Fuente: Andina

Según su interpretación, la violencia contra las mujeres es menor en países desarrollados gracias a todos esos otros procesos sociales ligados a las relaciones de género que el crecimiento económico trajo consigo: cuestionamiento de la superioridad masculina, mayor espacio de las mujeres en la fuerza laboral, más mujeres educadas. Solo de esta forma, hay relación entre desarrollo y violencia contra las mujeres.

La educación importa, pero también las desigualdades de género. De un lado, los investigadores hallaron que una mujer con más educación presenta una menor probabilidad de ser víctima de violencia. Pero la educación no pesa igual en todos lados. Identificaron que importa mucho más como un factor que reduce el riesgo de violencia de pareja en los países con menos mujeres educadas. Del otro lado, la violencia contra las mujeres es mayor en los países en los que el Derecho limita la cualidad de “guardián” de la madre durante el matrimonio así como la tenencia de los hijos de parte de las mujeres divorciadas.

También hallaron que los logros de las sociedades conllevan a beneficios individuales en la reducción de la violencia contra las mujeres. Es algo así como el conocido “efecto chorreo”. Mientras que las sociedades avanzan en la reducción de normas discriminatorias en el acceso a tierras y propiedad, el riesgo de las mujeres de ser objeto de violencia de parte de sus parejas disminuye.

El estudio en mención da luces sobre una paradoja. Algunos estudios han hallado que la autonomía económica de las mujeres reduce su probabilidad de ser víctima de violencia, mientras que otros han hallado que más bien aumentan esa misma probabilidad.

Heise y Kotsadam hallaron que cuando en la sociedad las mujeres gozan de mayor autonomía económica, el riesgo de violencia a nivel individual de las mujeres es menor. Cuando la economía garantiza espacios de desarrollo de ingreso equitativos por género, se crea una protección mayor que llega a trasladarse hasta reducir el riesgo de violencia. Esa es la mirada de lo macro a lo micro.

Todos estos resultados se pueden resumir en algo simple. Eliminar la violencia contra las mujeres pasa por lograr un crecimiento económico y desarrollo inclusivo que deslegitime discriminaciones por género. Suena simple, pero lograrlo es complejo.

* Heise, Lori; Kotsadam, Andreas (2015). Cross-national and multilevel correlates of partner violence: an analysis of data from population-based surveys. Lancet Global Health, 3, e332-e340. https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(15)00013-3/fulltext

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