Primavera
El Corso Primaveral congregaba a 200 mil personas que acudían a ver a unos 30 carros alegóricos. | Fuente: NewsTrujillo

El impacto negativo de la pandemia se refleja también en la suspensión de eventos tradicionales que formaban parte del calendario turístico nacional y que dinamizaban las economías regionales. Ya pasó con la Semana Santa en Ayacucho, la fiesta de San Juan en la selva, el Inti Raymi en Cusco, el aniversario de Arequipa, entre otros. Y ahora, le tocó al colorido Festival Internacional de la Primavera en Trujillo, que atrajo en 2019 a más de 35 mil turistas, entre nacionales y extranjeros, con una inyección a la economía liberteña de unos 38 millones de soles, según el Instituto Economía y Empresa de Trujillo.

Con una población superior al millón 100 mil habitantes, según Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Trujillo, ubicado a 560 kilómetros al norte de Lima, vivía intensamente el festival, que se prolongaba por una semana -la última de septiembre- y presentaba una variada programación con actividades cívicas, culturales, artísticas, deportivas y sociales. Sin embargo, el Club de Leones, organizador del evento, anunció su cancelación.

El corso

De todas las actividades, la más esperada era el variopinto Corso Primaveral, donde aproximadamente 200 mil personas acudían a ver a unos 30 carros alegóricos de instituciones y empresas, adornados con detalles temáticos sobre las culturas preíncas liberteñas o las costumbres regionales (el típico baile de la marinera). Encabezaban el desplazamiento de los grupos que recorrían durante unas tres horas casi tres kilómetros de las calles trujillanas, principalmente las avenidas España y América. Es, además un punto de encuentro para las familias trujillanas.

Antes, durante y después del corso, la ciudad experimentaba un dinamismo económico que solo se comparaba con las fiestas navideñas. Los negocios, como restaurantes, hoteles, talleres, tiendas de ropa, discotecas, entre otros, generan en esta época ingresos adicionales. Este año, la historia no se repetirá y, muy por el contrario, solo habrá pérdidas.

“Diversas empresas de metal mecánica y soldadores que construyen carros alegóricos, así como los sectores de hotelería y restaurantes sentirán un gran impacto negativo. Hasta quienes alquilaban los espacios para ver el corso y tener un ingreso extra no recibirán nada”, aseguró Roberto Valdivia Terry, expresidente del Club de Leones.

Empresas se encargaban de armar variopintos carros alegóricos que rendían homenaje a la historia del norte.
Empresas se encargaban de armar variopintos carros alegóricos que rendían homenaje a la historia del norte. | Fuente: Andina

La segunda vez

Desde su primera edición, en 1950, esta es la segunda ocasión en que se suspende el festival. La primera fue en 1970, tras el terremoto en Áncash. Su oficialización se produjo mediante el Decreto Supremo Nº 15, del 31 de mayo de 1961, y por Ley del Congreso N° 15621, del 28 de septiembre de 1965. En este último reconocimiento, Trujillo fue designado como "Capital de la Primavera", durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry.

A lo largo de su historia, la fiesta de las flores, como acostumbran llamar los trujillanos al festival, ha sido engalanado por reinas de los Clubes de Leones de Latinoamérica, Estados Unidos y algunos países de Europa. Un espectáculo aparte son las 15 waripoleras norteamericanas, quienes exhibían su destreza en las visitas benéficas a instituciones de apoyo social, como el Hogar de la Niña, el asilo de ancianos San José, la Cuna Maternal Josefina Pinillos de Larco y el Centro de Acogida Residencial Aldea Infantil Santa Rosa- Quirihuac. Y tenían su presentación estelar en el corso.

El Festival de la Primavera también se convirtió en una puerta para promover los recursos turísticos de la región, tales como el complejo arqueológico de Chan Chan, Markahuamachuco y las huacas del Sol y la Luna, además de espacios naturales como la playa de Huanchaco. Quienes llegaban a Trujillo por el evento primaveral, aprovechaban su estadía para visitar estos espacios llenos de historia y naturaleza. Ahora, toda esta ruta turística ha sido, igualmente, afectada y, por ende, la economía local. Sin este festival se perderían unos 50 mil puestos de trabajo, según estimó el presidente de la Cámara de Turismo de La Libertad, Iván La Riva Vegazzo.

Las flores eran parte de la festividad en honor a la primavera.
Las flores eran parte de la festividad en honor a la primavera. | Fuente: Andina

Golpe a la economía

En este contexto, el golpe al sector turístico de la región ha sido considerable, además de otros sectores económicos que también son afectados, pues en promedio, cada visitante gastaba, durante su permanencia en la ciudad, unos 250 dólares diarios, según indicó Francisco Huerta, director del Instituto Economía y Empresa.

La gente todavía mantiene ese temor natural por el viaje. Súmale a esto que los famosos préstamos de reactivación para el turismo tampoco se están dando”, añade La Riva. Aunque, es necesario decir que el gobierno ya anunció la creación del Fondo de Apoyo Empresarial a las Mype del Sector Turismo con un fondo de 500 millones de soles.

Para el director del Instituto Economía y Empresa, sin el desarrollo del Festival de la Primavera, la situación del turismo empeorará en La Libertad. Calcula que su funcionamiento está casi en un 25% de su nivel de operatividad normal.

"Normalmente, (el sector turismo) facturaba entre 55 millones mensuales y daba empleo a más de 10 mil personas, por lo que debería ser una de la más importantes en la reactivación de la economía regional. Considero que debería fomentarse el turismo interno, que permite el desarrollo de otros productos y servicios", aseveró Huerta.

La marinera no podía ser ajena al Corso Primaveral y muchas personas acudían a ver el tradicional baile peruano.
La marinera no podía ser ajena al Corso Primaveral y muchas personas acudían a ver el tradicional baile peruano. | Fuente: Andina

A nivel institucional, el Club de Leones, organizador del Festival Internacional de la Primavera, se propone recaudar dinero para llevar ayuda económica a los sectores más desfavorecidos de la región. Carla Vásquez, reina de la Primavera en el 2016, recordó que eran miles de personas las beneficiadas con las obras que ejecutaban gracias a este multitudinario evento.

“Todos los trujillanos y las personas que venían a visitar nuestra ciudad durante el festival estarán, seguramente, extrañando los shows de las bastoneras. Nosotros íbamos a visitar a las diferentes empresas para llevar ayuda social. El turismo, creo, que se afectará, pero, a pesar de esto, podemos salir adelante”, expresó.

Se extrañarán, sin duda, las exhibiciones de los caballos de paso, la delicia gastronómica en los restaurantes y los festivales aéreos, que año a año eran muy concurridos y esperados por los trujillanos y los visitantes.

La pandemia, como en todo el Perú, nos deja sin fiesta, sin turismo ni ingresos.