Este 4 de diciembre, Francisco Petrozzi presentó su renuncia al Ministerio de Cultura. | Fuente: Andina

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La esperada renuncia del ministro de Cultura pone fin a un penoso incidente que nunca debió tener lugar. El proceso electoral, el interregno parlamentario, la comprensible preocupación por la libertad de prensa y la multiplicidad de delicadas situaciones judiciales hubieran debido inspirar a todos los actores políticos a ahorrar al país un drama cuyos detalles solo interesan a los especialistas. Entretanto la radio y la televisión públicas perdieron a un destacado director, el primer ministro evidenció su falta de reflejos, el presidente dio muestras de precipitación y el ministerio de Cultura confirma su reputación de lugar en el que desfilan algunos improvisados.

Independencia del servicio público

La grandiosidad de nuestro patrimonio, la intensidad de nuestros creadores y la riqueza de nuestra diversidad cultural ameritaban algo más que una querella producida por la falta de tacto y humildad. Solo nos queda esperar que todos hayamos aprendido la lección y que la suma de desatinos nos lleve a valorar aún más la independencia del servicio público y la necesidad de una prensa que no se destine a alabar, como en el cuento de Hans Christian Andersen, los vestidos del emperador.

Mientras tanto el Presidente de la Comisión Permanente expuso sus argumentos en la demanda competencial presentada ante el Tribunal Constitucional por la disolución del Congreso. Pedro Olaechea negó que hubiese habido obstruccionismo en el Congreso y más bien afirmó que “… el Ejecutivo buscaba dominar, básicamente arrodillar al Congreso, una voluntad que no era democrática”.

Acompañado por abogados como Enrique Ghersi y Domingo García Belaunde, Olaechea y los siete miembros del Tribunal escucharon también las intervenciones a título de amicus curiae (amigo de la corte) expuestas por el Defensor del Pueblo y la abogada Beatriz Mejía, actual candidata en las elecciones congresales. El Tribunal preguntó al Expositor en nombre del Congreso, Jorge Campana, qué implicaría la aceptación de la demanda. Campana contestó que el restablecimiento del antiguo Congreso y la consiguiente suspensión de las elecciones congresales en curso.

Por su parte el Procurador Público, Luis Huerta, sostuvo que el presidente ejerció su derecho constitucional a disolver la Cámara después del rechazo a una segunda cuestión de confianza presentada por el gobierno. La jueza Marianela Ledesma (presidenta electa del TC) interrogó a los presentes porqué el rechazo de confianza tiene que ser considerado como un acto explícito y no tácito, como sucedió el 30 de septiembre con la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional. El Tribunal volverá a sesionar el próximo miércoles, antes de su receso de fin de año.

Ahorros

Entretanto una encuesta nacional de hogares, ENAHO, revela que más del 44% de los peruanos tenemos al menos un producto financiero, en general una cuenta de ahorros. Pero un sector creciente prefiere vivir al margen del sistema financiero. Según la encuesta la cifra total se eleva a 2 millones 600 mil, es decir más del 12%. De esa cantidad, un porcentaje importante se dedica al comercio, usa mucho efectivo y prefiere prescindir de las tasas de interés y los incentivos del ahorro.

Julio Ramon Ribeyro

Quizás ese sector de peruanos corresponde al universo literario que describió Julio Ramón Ribeyro, fallecido en Lima hace 25 años. Los homenajes al autor La palabra del mudo y el activismo en redes sociales de los clubes que llevan su nombre  consagran la vigencia de un escritor que optó por la discreción y que vivió al margen de los fastos del “boom” latinoamericano. Autor también de un Diario al que dio el título general de La tentación del fracaso, Ribeyro explicó que su voluntad era expresar a “aquellos que en la vida están privados de la palabra, los marginados, los olvidados, los condenados a una existencia sin sintonía y sin voz. Yo les he restituido este hálito negado y les he permitido modular sus anhelos, sus arrebatos y sus angustias”.

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