La Constitución en manos de los peruanos, por Julio Guzmán

Los peruanos mismos son los que deben decidir el SÍ o el NO de una nueva Constitución.

Redacción

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Los grandes problemas del Perú, como la precariedad del sistema de salud, la deficiente educación pública, la falta de empleos y la corrupción endémica enquistada en todos los niveles, no son producto de la Constitución Política del Perú, sino de la baja calidad de nuestros políticos, la falta de visión de país de nuestros últimos líderes (que, en su mayoría, han terminado presos, investigados o prófugos de la justicia), la poca capacidad de gestión del Estado y los intereses económicos que siguen dirigiendo el país a su antojo.

Sin embargo, existen razones para discutir la vigencia de la Constitución. La más importante: salvar nuestra frágil democracia. Como señala el reputado politólogo de Harvard Steven Levitsky en su libro “Cómo mueren las democracias”, las verdaderas amenazas a las democracias ya no ocurren con tanques y soldados, sino que los golpistas se insertan en las mismas democracias y las hacen implosionar. Esa amenaza la hemos vivido, recientemente, en el Perú gracias a 105 congresistas que, aprovechándose de las ambigüedades, imprecisiones y vacíos de la actual Constitución, desestabilizaron el país por pura ambición y hambre de poder. ¡Y todo en medio de la peor crisis sanitaria y económica de la historia!  Hay quienes dicen que el Tribunal Constitucional justificó el golpe del 9 de noviembre; a ellos solo puedo decirles que la historia se encargará de darle la razón a la mayoría de peruanos que se opusieron a su siniestra maniobra.

Levitsky demuestra que la ruptura democrática comienza cuando no se aceptan los resultados de las elecciones, así como la legitimidad política de los que ganaron. En el Perú, el caso de Keiko Fujimori, la misma que no acepta su derrota del 2016 hasta el día de hoy, ha llevado a nuestra democracia al borde del colapso. Ella usó (y abusó de) la Constitución de su padre y los poderes que esta le otorgó a la mayoría parlamentaria fujimorista para satisfacer su ego. Estados Unidos acaba de pasar por una situación similar, pero, curiosamente, no fue su Constitución la que lo protegió, sino el rechazo ciudadano al ver el Capitolio violentado debido a que Trump tampoco quiso aceptar su derrota. Hay otros países donde sí se ha logrado usar la Constitución para destruir la democracia desde adentro, por ejemplo: Rusia y Venezuela. Cualquier candidato que justifique estos regímenes autoritarios debería ser rechazado por la ciudadanía en las urnas.

El gobierno de facto de Merino fue derrocado por la sociedad civil. Principalmente, por la #GeneraciónBicentenario: la misma que, ejerciendo su derecho a la protesta, salió a defender la democracia. Los golpistas, por su parte, siguen en sus andanzas: Acción Popular, Fuerza Popular, UPP, Frente Amplio, APP y Podemos están buscando, nuevamente, a través del sistema democrático como advierte Levitsky, llegar al poder para seguir abusando de él. A diferencia de lo sucedido en el golpe del 9 de noviembre, en esta oportunidad se les puede detener a través del voto. La ciudadanía y la #GeneraciónBicentenario han demostrado que son los mejores guardianes de la democracia y son ellos, precisamente, los que deben tomar la decisión sobre el cambio de la Constitución.

Si los peruanos nos dan su confianza, en la primera semana de gobierno nombraremos una comisión especial, integrada por expertos, representantes de la sociedad civil, entre ellos los jóvenes, para que, en un periodo de dos años, evalúen y discutan sobre la posibilidad de cambiar la Constitución. Tras dos años de debate, la ciudadanía, informada e involucrada en el fortalecimiento de su democracia, será quien tome el control y decida a través de un referéndum. El futuro está en sus manos.

Julio Guzmán es el candidato del Partido Morado.
Julio Guzmán es el candidato del Partido Morado. | Fuente: Difusión

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