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Ministro de Educación, Juan Cadillo, visita colegio en Iquitos que inició clases semipresenciales. | Fuente: MINEDU

 El Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano, publicado hace unos días por el Ministerio de Educación, incluye esta meta: el 50% de instituciones educativas con clases semipresenciales a junio del 2022. Exministros de Educación han mostrado su preocupación por esta meta que consideran no representa la urgencia que debe haber en el retorno a clases. El Ministerio de Educación ha indicado que dicha meta hay que tomarla como un porcentaje mínimo y no como uno máximo.

El Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano se articula alrededor de seis ejes: 1) recuperación y consolidación de aprendizajes, 2) desarrollo profesional docente, 3) innovación tecnológica y la competitividad educativa, 4) educación superior, 5) atención integral de poblaciones rurales, indígenas, afroperuana y personas con habilidades especiales y 6) descentralización.

Dentro del eje de recuperación y consolidación de aprendizaje, se encuentra la medida del aseguramiento de condiciones para el retorno a las escuelas. El documento señala como indicador el porcentaje (%) de servicios educativos con servicio semipresencial o presencial. La meta y el plazo es lo que ha generado preocupación: el 50% hasta 30 de junio de 2022.

Los exministros de Educación, Daniel Alfaro e Idel Vexler, expresaron su preocupación por este plazo y meta.

“Esto nos permite inferir que la otra mitad el otro 50% sería para diciembre del 2022, por lo tanto, estarían pensando que la reanudación total de clases semipresenciales para alumnos de educación básica públicos y privados sería en marzo en 2023. Eso sería tremendamente dañino para los aprendizajes y el bienestar socioemocional. Creo que el Ministerio de Educación debe replantear esto”, dijo Vexler.

“Creo que es importante cambiar el sentido de urgencia y que, para marzo del próximo año, tengamos iniciando un regreso a la semipresencialidad del 100%”, indicó Alfaro.

Alfaro sostiene que el sentido de urgencia para volver a las clases semipresenciales se sustenta en cuatro factores: a) interrupción de estudios, b) pérdida de aprendizajes, c) impacto en los ingresos a futuro y d) costo socioemocional.

“Esas son las razones para que tengamos el sentido de urgencia para regresar a clases. Ya no solo es la brecha que se genera dentro del país por todo este periodo, sino también la que se genera entre nuestro país y el resto de países del mundo”, indicó Alfaro.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) hizo un llamado al Estado peruano para conseguir que la mayoría de las escuelas puedan abrirse en condiciones seguras antes de fin de año, y que, en marzo del 2022, todas las escuelas estén preparadas y organizadas para retomar el servicio educativo.

Tanto Vexler como Alfaro señalaron que la movilización para el retorno a clases es una acción que abarca a distintas autoridades y sectores sociales.

“Eso requiere voluntad política del estado y de la sociedad, sobre todo del Ministerio de Educación y del Ministerio de Salud. Estamos muy preocupados, porque imaginar un niño o una niña sin sus tres años de educación inicial presencial sería una situación que desde ahora es preocupante”, sostuvo Vexler. Adicionalmente, sostuvo que el Ministerio de Educación podría pedir ayuda a las Fuerzas Armadas y convocar a la empresa privada para el mantenimiento y mobiliario de las escuelas.

Por su parte, Alfaro indicó que la meta puede ser cambiada y que es probable que implique más presupuesto y un esfuerzo mayor. “Es justo decir que esa meta de llegar al 100% de escuelas con semipresencialidad no es solo del Ministerio de Educación, es una tarea tan grande que depende de toda la sociedad. Los políticos, empresarios, medios, todos deben apuntar que esta meta se dé”, indicó. “El Ministerio de Educación en su rol de liderazgo debe convocar a todos los actores de la sociedad civil”, añadió.

Los planes del Minedu

Hugo Reynaga, director de la Dirección General de Educación Básica Alternativa, Intercultural Bilingüe y de Servicios Educativos en el Ámbito Rural del Ministerio de Educación, indicó que la meta señalada en el Plan hay que tomarla “no como un techo, sino como el mínimo”. Aseguró que “se está trabajando para el retorno general a la semipresencialidad, a una modalidad hibrida, para todos los estudiantes”.

“Se va a desarrollar una nueva norma de retorno para el 2022 que esté orientado a garantizar un retorno general a un esquema híbrido a nivel de todas las instituciones educativas”, dijo.

“Actualmente está vigente la RM N° 121-2021 que es para este 2021, ahora se está trabajando y consultando con especialistas y expertos para ver la norma que oriente un retorno más generalizado para el 2022”, añadió.

Actualmente hay 85 653 instituciones educativas habilitadas, de las cuales solo 6 873 están con clases semipresenciales. Reynaga aseguró que el Minedu trabaja con los gobiernos regionales para establecer una ruta “que nos permita cerrar esta brecha entre habilitadas y abiertas”.

“El número va incrementándose, esto es por las características de este retorno que es gradual, flexible, voluntario y seguro. Estamos cuidando que el proceso de retorno sea estricto en el cumplimiento de las condiciones de bioseguridad en las instituciones habilitadas y en las condiciones sociales, que garantiza el tema de la voluntariedad”, dijo.

Cuando una escuela se encuentra en estado de ‘habilitada’, tiene que cumplir una serie de requisitos para su reapertura. Por ejemplo, condiciones de bioseguridad y condiciones sociales.

Las condiciones de bioseguridad involucran contar con el aforo permitido, lavado o desinfección de manos, uso correcto y obligatorio de mascarillas, ventilación permanente. Adicionalmente, el local educativo debe garantizar su mantenimiento, limpieza y desinfección, organización del mobiliario y señalización; e implementación de estaciones de lavado y desinfección de manos.

Las condiciones sociales involucran la consulta a las familias para el retorno a clases. Si tras la consulta, una minoría de los padres está de acuerdo con el retorno, la escuela debe adecuarse para prestar el servicio educativo. Así lo explica el vocero del Minedu: “[Por ejemplo], si hay un porcentaje del 30% o 40% que están de acuerdo, para ese porcentaje la institución educativa tiene que adecuarse para prestar el servicio educativo semipresencial y garantizar el servicio educativo virtual a las familias que no estén de acuerdo por distintas razones: puede haber familias con temores o con miembros con comorbilidad”.

Para el proceso de reapertura de las escuelas, el Ministerio de Educación implementó el Sistema de seguimiento y alerta para el retorno seguro (SARES). En esta plataforma, los directores van completando la información requerida: las condiciones sociales, la organización de los turnos, los horarios, la fecha de inicio, las condiciones de bioseguridad, entre otros.

“Una vez completada, automáticamente el aplicativo te da la condición de apta. Cuando tienes la condición de apta, puedes abrir al día siguiente la escuela”, indicó Reynaga.

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