Novela de Nobel polaca: el Perú o la psicología del viaje - Los errantes, Olga Tokarczuk

La novela más celebrada de la novísima Nobel polaca es una notable forma de contar viajes personales, incluyendo algunos al interior del cuerpo y el alma humana...y, cómo no, un viaje psicoanalítico al Perú.

Alejandro Neyra

Alejandro Neyra

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Los premios Nobel nunca están exentos de debate. Este año, en el cual además fue adjudicado por partida doble debido a un escándalo que hizo que el 2018 no se entregara el reconocimiento, fue acusado de eurocentrismo al premiar al reconocido Peter Handke y a una autora cuyo nombre nos era desconocido: Olga Tokarczuk. Más allá de las discusiones, una de las buenas cosas del Nobel para los lectores en español es que libros de esta autora polaca podrán ser ahora traducidos. Quizás el más notable de ellos sea Los errantes, que le valió el Man Booker Prize el año pasado y, ya leído por este humilde escriba, bien vale comentar (y no solo porque traiga una aparición de esa palabra bendita de 4 letras que nos hace gritar de emoción).

Beiguni, el titulo original (aunque la palabra es más bien rusa y no polaca), hace referencia a unos peregrinos nómades eslavos que consideran que solo aquellos que no se detienen y no dejan de moverse, pueden librarse del pecado y los males del mundo. Para ellos solo la movilidad concentra la realidad. En este libro, Beiguni –traducido como “los errantes” en español y como “vuelos” al inglés– es también un relato en el que una mujer que busca huir de sus miserias en Kiev termina a su vez errando tras los pasos de la “errante bientapada”, una mujer que está siempre en movimiento entre líneas de metro y una ciudad deshumanizada; ella, tras su aparente locura dice formar parte de esta secta de peregrinos, cuya razón de ser se concentra en la siguiente máxima: “contonéate, muévete no dejes de moverte. Solo así lo despistarás. Quien rige los destinos del mundo no tiene poder sobre el movimiento y sabe que nuestro cuerpo al moverse es sagrado, solo escaparás de él mientras te estés moviendo.” Y así parece contagiar a la mujer del relato y convertirla en una errante más.

Son muchos y diversos los relatos fragmentarios que componen esta novela, algunas simples digresiones sobre la dromomanía en el siglo XXI o sobre viajes al pasado de los personajes, como el curioso caso de una bióloga experta en crear venenos para animales quien viaja a su Polonia natal para practicar la eutanasia a un antiguo amor. O el del esposo que quiere encontrar las razones que tuvo su esposa para desaparecer con su hijito en un viaje de turismo en una isla croata que terminó convirtiéndose en un descenso a los infiernos de la incomprensión.

Novela de Nobel polaca: el Perú o la psicología del viaje Los errantes, Olga Tokarczuk | Fuente: Difusión

Son muchos y diversos los relatos fragmentarios que componen esta novela, algunas simples digresiones sobre la dromomanía en el siglo XXI o sobre viajes al pasado de los personajes, como el curioso caso de una bióloga experta en crear venenos para animales quien viaja a su Polonia natal para practicar la eutanasia a un antiguo amor. O el del esposo que quiere encontrar las razones que tuvo su esposa para desaparecer con su hijito en un viaje de turismo en una isla croata que terminó convirtiéndose en un descenso a los infiernos de la incomprensión.

Otras narraciones de Tokarczuk son fabulosos relatos de viajes por el interior del cuerpo humano y la conservación de sus órganos, desde la extraña historia del anatomista flamenco Philip Verheyen –quien empezó a diseccionar y clasificar tendones y músculos con su propia pierna amputada–, hasta las maravillas de quienes como un tal doctor Blau –que bien podría llamarse Faustus– disecan en formaldehídos y mezclas alquímicas, monstruos de la naturaleza y ejemplares exóticos como el esclavo negro Angelo Solimán.

En Los errantes nos vemos embarcados en viajes y confundidos entre turistas lujuriosos, peregrinos eternos y científicos que parecen locos; viajes por cámaras teratológicas, metros interminables y aeropuertos modernísimos. Así, esta notable autora polaca nos convierte también en errantes, absurdos mortales que, bien visto, la verdad no sabemos ni a dónde nos dirigimos ni para qué nos movemos y vivimos.

Siempre el Perú

Por supuesto, entre estos errantes, hay también quienes, de alguna manera como los propios beiguni, quieren encontrar respuestas al porqué de los viajes. Se trata de los psicólogos del viaje, especialistas con quienes una de las narradoras se topa en un aeropuerto europeo y quienes están dispuestos a ayudar a los viajeros a desentrañar las verdaderas razones de sus desplazamientos. Así, estos supuestos expertos, lo que buscan es ayudar a entender aquellos deseos que deben explicar en el fondo el deseo de moverse por el mundo.

La psicología del viaje cuenta con una práctica que estos especialistas denominan el psicoanálisis topográfico del viaje, que profundiza la pregunta del funcionario de migraciones –para qué viene usted aquí– para remitirnos a la verdadera huella interior que explica el desplazamiento y la elección de un destino.

“¿De modo que a Perú?, les preguntará el psicoanalista topográfico. Es fácil confundirlo con un cajero o un empleado del check-in. Así que Perú. Y les someterá a un breve test asociativo, atento a la palabra que resulte el extremo del hilo del que tirar (…) A Perú, o sea, ¿adónde?”

Si usted, amigo lector extranjero (habrá más de uno, espero, en la web de RPP), cree que existe una verdadera causa para su elección del Perú como destino, más allá de un evento deportivo o como la final de la Copa Libertadores, el intenso disfrute gastronómico en Lima, el pago a la tierra en Cusco y Machu Picchu, el sobrevuelo a las líneas de Nazca –que aparece también en la novela de Tokarczuk– o la exploración de nuestra verde y magníficamente diversa selva amazónica….hágase la pregunta real que nos hace intuir la autora polaca: ¿a dónde viaja uno realmente cuando viaja al Perú?

Esperemos que la respuesta sea la que nos trae el poeta y maestro Marco Martos y que además siempre nos debe hacer reflexionar, pensando en nuestro bicentenario y en el futuro que queremos. Sí, ya, correcto, este es el Perú, pero ¿a dónde vamos?

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, representantes o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

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