Queremos a Hinostroza

A Hinostroza lo queremos, pero sometido a una ley real y no a la normativa expresa de jueces hermanitos y sus brazos legales. Lo queremos de vuelta para que dé la cara y no actúe como un perseguido.

Queremos mucho a Hinostroza; Lo queremos aquí, y en donde pertenece. No precisamente por el sujeto, en sí mismo, sino por lo que representa para nuestro país. Hinostroza es un símbolo. La exaltación de algo terrible. Por ello, en nombre del Estado y la nación peruana, el Ministerio Público ha solicitado el fin de la semana pasado al Poder Judicial que aperture un proceso de extradición a nuestro muy reclamado juez.

A Hinostroza lo queremos, pero no lo apreciamos. No se le puede a-preciar, porque no se le puede poner precio a la virtud moral (negativa) que representa. Precisamente por ello, su ajusticiamento es fundamental para nuestra sociedad en su eterna reconciliación en la conformación de una identidad dinámica. El juez “hermanito” representa un elemento de nuestra crónica corrupción que debe exponerse, que debe extirparse, si se quiere salud institucional; si se pretende la justicia como una realidad material concreta y no meramente un ideal teórico.

El Poder Judicial pide que se le extradite, pero dicho órgano se encuentra en el estado en que Pizarro encontró el incanato, o el modo en que se encontró Tebas durante la tragedia de Antígona. En ambos casos, la nación estaba fragmentada, contrapuesta de modo interno. Las pugnas internas le debilitaban. Del mismo modo, en nuestro órgano judicial, tenemos a individuos que deslacran oficinas y son incuestionados, para culminar en su impunidad. Comparten, estos, una “familiaridad” con Hinostroza: son como hermanitos.

| Fuente: Andina

Esta facción ya ha evidenciado claramente sus intenciones de minar la integridad del equipo especial Lava Jato, particularmente, mediante medidas disciplinarias absurdas para el fiscal José Domingo Pérez. Resulta que a él se le censura, reprime y posiblemente, suspenda, sin embargo, a la asistente de Chávarry, que cometió un acto ilícito a sabiendas al profanar un recinto lacrado, le corresponde la impunidad. Lo grave de ese punto es el contexto, y es que al fiscal Pérez se le sanciona cuando estaba próximo a declarar en la investigación de Chávarry y a participar en las diligencias en Brasil con los exdirectivos de Odebrecht. No hay tal cosa como una coincidencia.

Se le imputa al exjuez supremo Hinostroza, el delito de cohecho pasivo específico, es decir, que sus actos ilícitos habrían sido realizados con completo conocimiento de causa, sabiendo la magnitud del peso negativo que infligían al Estado y nación. Tendría que haberlo sabido, no solo por la evidencia del seguimiento a las comunicaciones que lo expresan manifiestamente, sino, particularmente, porque la naturaleza de su cargo presupone que conoce la esencia y volumen de sus actos ilegales y sus repercusiones.

El nuevo cargo imputado supone el favorecimiento a un empresario, y esto se agrega a las acusaciones que reposan en la burocracia española desde fines del año pasado, cuando se destapaba el caso de “Los cuellos blancos”. Aunque se justifique de uno u otro modo, Hinostroza no está donde pertenece y lo queremos tanto a él como su reparo. ¿Qué posible perspectiva de la justicia nos queda, si, al igual que Chávarry, Hinostroza quedara libre, impune y hasta como una víctima?

En un reportaje de Cuarto Poder, se dio a conocer un asunto de suma relevancia que complementa lo anteriormente dicho. Existiría una indiscutible relación entre Hinostroza y el Jurado Nacional de Elecciones, mediante Luis Arce Córdoba. Relación que en un futuro deberá ser investigada, ya que los nuevos audios dan cuenta que Hinostroza habría intercedido en un conocido caso del 2018 para favorecer a Víctor Soto y “Unión por el Perú” en la disputa con “Lima Va” por un símbolo y colores característicos, de modo que UPP dejó de postular con la olla asociada al humalismo para presentarse con el símbolo de un partido distinto. El hecho es insólito, debido a que INDECOPI falló dos veces a favor de Lima Va, y, sin embargo, el JNE pasó por encima, consolidando la ética de los hermanitos. El problema de los partidos vientres de alquiler supone otro gran problema.

La posible intrusión de esta mafia del Poder Judicial en el Jurado Nacional de Elecciones confirmaría que nuestra democracia no es sino un espejismo. Que nuestro voto estaría viciado desde que el proceso que se impone ha sido percudido por la influencia de las jugadas de los hermanos jueces supremos.

A Hinostroza lo queremos, pero sometido a una ley real y no a la normativa expresa de jueces supremos hermanitos y sus brazos legales. Lo queremos de vuelta para que dé la cara y no actúe como un perseguido. Pero nuestra sociedad se queda pendiente a otra pregunta, y es que, conocidas todas estas cosas, el acuerdo de colaboración del equipo Lava Jato, parece operar con el presupuesto de un entramado artificiado por la mafia de hermanos jueces. ¿Qué reacción tendrá el pueblo si se prohíbe viajar al fiscal Pérez a interrogar a Barata por última vez? No olvidemos que en términos de gradualidad y proporcionalidad la siguiente medida de sanción sería la de la suspensión. Parece claro que la justicia va a tardar, y deberemos esperar con firmeza y resolución.

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