Jóvenes maestros EIB: compromiso con el Perú

Las niñas y niños de pueblos originarios tienen el derecho de recibir una educación en su lengua y cultura. La Educación Intercultural Bilingüe nació con ese objetivo y hoy el país ya cuenta con jóvenes profesionales dispuestos a asumir el desafío. Ahora debemos estar vigilantes que sean incorporados en los procesos de contratación.

A fines del 2019 sorprendió la publicación del Decreto Supremo N°017-2019-MINEDU que aprueba la norma que regula el procedimiento, requisitos y condiciones para las contrataciones de profesores y las características para su renovación. A mi entender, expresa la voluntad política del ejecutivo, de asegurar procesos ordenados y transparentes que permitan que las y los escolares de las instituciones públicas cuenten con maestros idóneos desde el primer día de clase.

La norma incluye con pertinencia el proceso de incorporación de docentes cuyos estudios profesionales fueron posible gracias a las becas otorgadas por el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo – PRONABEC, que les pone como condición el “Compromiso de servicio al Perú”, es decir, tres años laborando en su especialidad como docentes en instituciones públicas. Las listas publicadas por el Ministerio de Educación dan cuenta de 809 becarios de los cuales 651 son docentes de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) en las especialidades de inicial y primaria (ver https://noticia.educacionenred.pe/). Estos jóvenes maestros, ya están en sus provincias a la espera de la adjudicación de sus plazas para hacer posible el derecho de las niñas y niños de pueblos originarios de recibir una educación en su lengua y cultura. 

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El desafío es grande, tan grande como es el sector educación, que deberá asegurar que tanto las Direcciones Regionales como las UGEL cumplan la norma a cabalidad en contextos que no están libres de corrupción, y que explican en años anteriores la presencia de improvisados maestros castellanohablantes sin títulos o con títulos de otras especialidades que terminan asumiendo la docencia en escuelas y colegios de las comunidades más alejadas, que se aparecen en abril, mayo o bastante avanzado el año escolar. En otros casos no llega ningún maestro siendo los estudiantes los únicos perjudicados.

La Educación Intercultural Bilingüe no es solo una especialidad en la formación docente, es un derecho, una apuesta política por la igualdad y la justicia para con los pueblos originarios, en ese sentido es un compromiso del Estado que se ha manifestado, entre otras medidas, en el otorgamiento de becas para jóvenes de esos mismos pueblos, quienes después de 5 o 6 años de formación deben cerrar el ciclo y coronar su esfuerzo atendiendo a los niños y niñas de sus propios pueblos. De allí la necesidad de ser vigilantes de los procesos de contratación especial, que permitan corresponder la especialidad y lengua de los jóvenes docentes con la demanda real existente. Si bien hay interés del sector y de todos nosotros, en cubrir las plazas de difícil cobertura (por su ubicación geográfica: VRAEM, fronteras, entre otras), no se justificaría por ningún motivo que los jóvenes maestros EIB sean enviados a comunidades donde hablen otras lenguas distintas a las suyas o que vayan a cubrir otra especialidad para la que no están preparados o terminen cubriendo las plazas sobrantes que nadie quiere.

Se esperaría entonces, un tratamiento cuidadoso para asegurar que la burocracia o la corrupción no impidan que los jóvenes maestros EIB cumplan el compromiso asumido.

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