José María Arguedas
Este 18 de enero, se conmemoran los 110 años de nacimiento del escritor andino José María Arguedas. | Fuente: Andina

Estoy luchando en un país de halcones y sapos desde que tenía cinco años”, escribió José María Arguedas en su diario póstumo, publicado en aquel título híbrido “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, que combinó el testimonio personal con la fundación ficticia de Chimbote. Sentenciaba, así, la identidad fragmentada con la que había crecido desde que naciera un 18 de enero como este, en 1911, en Andahuaylas (Apurímac).

Nacido en el seno de una familia criolla, la infancia del autor de “Yawar Fiesta” quedó marcada por la pérdida de su madre, quien falleció cuando él tenía dos años y medio. Por ese motivo, quedó al cuidado de la segunda esposa de su padre, una mujer que tenía ya tres hijos mayores y con la que tuvo una mala relación desde pequeño.

Yo soy hechura de mi madrastra”, dijo alguna vez Arguedas para explicar que desde niño debió convivir con los sirvientes indígenas por orden de aquella mujer que le tenía "tanto desprecio y tanto rencor como a los indios". De esta experiencia fue que el escritor adquirió la sensibilidad para entender la cosmovisión andina, así como la lengua y sus costumbres que plasmó en sus ficciones.

En 1935, tras haber ingresado cuatro años atrás a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, José María Arguedas publicó su primer libro de relatos “Agua”, en el que quiso ofrecer un retrato fidedigno sobre el mundo indígena que acabara con la imagen desfigurada que habían escrito otros autores como Ventura García Calderón y Enrique López Albújar.

El cuentario, compuesto por tres títulos, auguró los temas que el escritor andahuaylino profundizaría más adelante con una obra signada por obras capitales que renovaron el indigenismo peruano.

"El zorro de arriba y el zorro de abajo" de José María Arguedas fue publicado de manera póstuma y recoge el diario del autor en el que testimonió sus intentos de suicidio. | Fuente: Editorial Horizonte

"LOS RÍOS PROFUNDOS", SU OBRA MAESTRA

Seis años más tarde, Arguedas dio nuevas muestras de su talento narrativo con “Yawar Fiesta”, su primera novela. Empezó a escribirla antes de 1937, año en que su composición se interrumpió al ser apresado y trasladado al penal El Sexto por participar de las protestas estudiantiles durante la dictadura del expresidente Óscar R. Benavides.

Con este debut novelístico, volvió a retomar las tradiciones andinas (una corrida de toros) para relatar los enfrentamientos entre las élites en el poder y las comunidades indígenas. Además, hay en “Yawar Fiesta” una recreación certera de la realidad de los Andes, alejada de la mirada paternalista de otros autores indigenistas.

Pero no sería sino hasta que tuvo 47 años que José María Arguedas publicó su obra maestra: “Los ríos profundos”. Se trata de una de sus novelas más autobiográficas, que a través del punto de vista del niño Ernesto entrega una visión subjetiva del mundo indígena. Novela de formación, publicada en 1958, recibió en su momento el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma.

Asimismo, en “Los ríos profundos” puede ya verse el quiebre en torno a la “representación tradicional del indígena” que apuntó el investigador Marcel Velázquez para RPP Noticias en julio de 2020. “Convierte al indígena en un actor y productor cultural, un sujeto con un saber hacer que hoy adquiere una inédita contemporaneidad en su vínculo con la naturaleza”, indicó.

UNA MUERTE ANTICIPADA

En adelante, Arguedas publicó dos novelas más: “El Sexto” (1961) sobre su paso por la mencionada prisión; y “Todas las sangres” (1964), su libro más ambicioso en el que buscó representar, de manera totalizante, los distintos escenarios sociales del Perú, con especial interés en la serranía.

En el ínterin también lanzó una serie de relatos como “La agonía del Rasu Ñiti” y “El sueño del pongo”, que más adelante serían recopilados en ediciones póstumas; así como poesía escrita en quechua y estudios etnológicos, antropológicos y sobre el folclor andino, entre los cuales destacan “Dioses y hombres de Huarochirí” y “Mitos, leyendas y cuentos peruanos”.

Desde 1944, sin embargo, Jose María Arguedas venía luchando contra una depresión que lo conllevó a dejar de escribir por temporadas e incluso tentar el suicidio en abril de 1966 con una sobredosis de barbitúricos a la que sobrevivió gracias a una inmediata atención médica.

Pasaron tres años y un 28 de noviembre, en un salón de la Universidad Agraria La Molina, el novelista peruano se pegó un tiro en la sien. “Me retiro ahora porque siento, he comprobado, que ya no tengo energía e iluminación para seguir trabajando, es decir, para justificar la vida”, escribió en una carta a los universitarios.

Tras cuatro días de agonía, finalmente falleció el 2 de diciembre. Sus restos fueron enterrados en el cementerio El Ángel, en una despedida multitudinaria en la que no faltaron el violín y el arpa, la música andina a la que tanto afecto le tuvo el ‘taita’ Arguedas en vida.