Los desafíos del transporte urbano

La congestión vehicular es uno de los problemas más graves en importantes ciudades del país. Según la fundación transitemos, un limeño pierde más de 20 días al año por el caos en el transporte, y la situación en otras urbes peruanas también es calamitosa.

El transporte en Lima es uno de los principales problemas para los ciudadanos.

Microbuses, buces, combis y mototaxis se disputan los pasajeros a diario. En los paraderos de las grandes vías o avenidas de ciudades peruanas hay un desorden interminable de conductores y peatones.  El ruido de las bocinas, y el pregón de llenadores de combis genera la peor contaminación ambiental y sonora en perjuicio de los ciudadanos. Este es el retrato que exhibe el transporte urbano en la capital y en las diversas urbes del país.

En Lima y Callao, hay 120 vehículos por cada 1000 habitantes. Mas de 650 rutas comparten el transporte público y la mayoría de estas flotas son antiguas. Hay una línea BRT (Bus Rapid Transit) con más de 500 unidades, conocida como “metropolitano” que inicio su funcionamiento en 2010.

Así lo señala el estudio difundido en el marco del convenio internacional sobre transporte y movilidad urbana de la Agencia Francesa de Desarrollo, la CODATU, el CEREMA - Centro de estudios y experiencia en riesgos, medio ambiente, movilidad y desarrollo - y el Ministerio de Transporte y Comunicaciones.

En la actualidad, el transporte urbano en Lima se enlaza a través de cinco corredores complementarios (Azul, Rojo, Morado, Amarillo y Verde). Las casi 700 unidades que recorren la ciudad compiten con combis, cústeres y autos colectivos informales. Lima, además, cuenta con una primera línea de metro y una segunda línea en construcción.

La cooperación internacional señala que las ciudades del Perú siguen creciendo y la demanda de transporte público también. Por eso recomienda no sólo racionalizar las rutas, sino también prever la integración de un transporte masivo en el Sistema Integrado de Transporte a mediano plazo.

La cooperación internacional advierte que el reparto modal en Lima (la manera de movilizarse a diario y los medios de transporte que utilizan las personas) tiene un alto porcentaje de uso del transporte colectivo. Refiere además que el 24% de las personas transita a pie, el 25% del transporte es individual (auto privado o taxi) y el 51% de los limeños se moviliza en transporte colectivo (buses tradicionales, metropolitano, metro de Lima y colectivos).

Una encuesta efectuada por Lima Cómo Vamos tomó en cuenta los viajes “obligatorios” por trabajo y estudios y encontró que los viajes en transporte público masivo son largamente superiores a los viajes en medios privados.  El estudio concluyó que, en 2015, el 75,6% de los viajes realizados en Lima se hizo en transporte público, mientras que solo el 15,5% se hizo en transporte privado. Solo el 7,8% de los viajes se hizo a pie o en bicicleta.

En Perú, uno de sus grandes problemas es el transporte informal, que merma la calidad de vida de los ciudadanos en zonas urbanas. Una ciudad como Lima, con más de 10 millones de habitantes, necesita de manera urgente formalizar y racionalizar las rutas de transporte público existentes. Todo indica que es inevitable el cambio hacia un sistema integrado de transporte urbano, donde interactúen el peatón, ciclistas, vehículos, buses y la movilidad eléctrica.

En base a estudios realizados por la cooperación internacional, la transformación del sistema de transporte se abre paso de a pocos. En las ciudades de Arequipa, Trujillo y Cusco, sus municipios ya han incluido un Sistema Integrado de Transporte en sus planes de desarrollo urbano.

Expertos franceses informan que, en Arequipa — ciudad que supera el millón de habitantes — busca sus propias soluciones para transformar su sistema de movilidad basado en minibuses y taxis. En la actualidad, la “ciudad blanca” tiene 200 rutas de transporte público con cierta antigüedad en operación, informa la gerencia de transporte urbano y circulación vial de la ciudad.

En Trujillo, se acaba de proyectar el transporte integrado, promovido por su municipio. El MTC alista la construcción de una línea rápida tipo BRT (bus rapid transit), para el año 2021, con un recorrido de 23,4 kilómetros.

En la ciudad de Cusco, el sistema de transporte integrado está en marcha. Obligados por la necesidad de proteger su patrimonio histórico, los cusqueños han modernizado exitosamente la flota de sus buses antes de implementar un sistema integrado de transporte.

La agencia francesa de desarrollo encontró que, de los 500 mil habitantes de la ciudad andina, el 53% por ciento se moviliza a pie, mientras que el 3% utiliza vehículos colectivos. En Cusco, el transporte público cuenta con 41 rutas en operación y la ciudad se focaliza ahora en un nuevo concepto de accesibilidad a su centro histórico.

EL TELEFÉRICO: TRANSPORTE NECESARIO 

La economía metropolitana de Lima pierde más de USD 7,000 millones al año como consecuencia de las graves congestiones vehiculares, según un informe del grupo Envía, especializado en temas de movilidad urbana.

En cuanto a transporte, el grupo refiere que es mayor el porcentaje de limeños (73.4%) y chalacos (67.5%) que se movilizan en combi o cúster, bus, metropolitano, colectivo, metro de Lima y corredores complementarios, que aquellos que lo hacen en auto propio.

Ante esta problemática, la municipalidad de Lima acaba de anunciar la construcción del teleférico, que unirá el metropolitano con la Línea 1 del metro, unirá los distritos de Independencia con San Juan de Lurigancho y beneficiará a más de 30 000 usuarios a diario.

Esta infraestructura se integrará al sistema de transporte de la ciudad, para que los ciudadanos se encuentren mejor conectados y puedan transportarse de una manera rápida y segura.

El transporte por cable se utiliza para zonas de ladera y alta montaña y es un medio de transporte masivo. Los expertos en viabilidad señalan que un sistema creado inicialmente solo para turismo o transporte de esquiadores ayuda mucho al desarrollo de las ciudades.

En América, el teleférico es utilizado para fines turísticos y también resulta ecológico para la movilización masiva. Ecuador, Chile, Argentina, Venezuela y Perú lo tienen para fines turísticos.

En Bolivia opera el teleférico urbano más largo del mundo, con una longitud de 36 km, que une a las ciudades de El Alto y La Paz.

En la ciudad colombiana de Medellín, el teleférico también es un medio de transporte público. En Rio de Janeiro, este medio de transporte también moviliza pasajeros en las favelas, desplazando a miles de personas.

Próximamente, en Perú, el teleférico que se construirá en Lima servirá para el transporte público y masivo de ciudadanos de la capital.

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