El acoso y otros atropellos contra la mujer

En vísperas del día internacional de la mujer, el primer desafío que debemos proclamar es el del respeto a su dignidad. Sobre esa base nuestra convivencia familiar y social será más sana y equitativa y mucho menos violenta. 

Aldo Vásquez

Aldo Vásquez

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El acoso sexual que habría sufrido una periodista, por parte del congresista Yonhy Lescano, fue antecedido por otras dos denuncias de parecido tenor, contra sus colegas Luis López Vilela y Moisés Mamani, aunque las imputaciones contra estos últimos fueron más allá de las insinuaciones escritas, escalando hasta los tocamientos indebidos.

Estos casos, los tres de gran notoriedad e interés mediático, pendientes de dilucidarse en instancias judiciales, no son sino la punta del iceberg de una situación dramática: la violencia contra la mujer. Según datos de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el 65.9 % de las mujeres peruanas de 15 a 49 años ha sufrido alguna vez violencia psicológica, verbal, física o sexual, ejercida por su esposo o compañero. Esta cifra, que corresponde al primer semestre de 2018, revela no obstante una cierta mejora, respecto de lo que ocurría en el Perú en 2013, cuando se elevaba al 71.5 %.

. | Fuente: Andina / referencial

La mayor incidencia de violencia contra la mujer se observa en Cusco, donde el porcentaje llega a 79.41 %, mientras en Ucayali ese mismo indicador desciende a 51.1%. La brecha es también notoria por regiones: 77.5 % en la sierra, 63 % en la costa y 56.5 % en la selva. Las diferencias, sin embargo, no son significativas entre los ámbitos urbano (66.2 %) y rural (64.6 %). Según el INEI, la proporción de mujeres que han padecido en los 12 meses anteriores a la encuesta violencia física y/o sexual, causada por su pareja, ha experimentado a su vez un descenso muy modesto, de 12.1 % a 11.1 % entre 2013 y 2018.

Solo en enero del presente año, los Centro de Emergencia del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables atendieron 14 491 casos de violencia contra las mujeres, de los cuales 1215 eran de naturaleza sexual. 244 de ellos constituyeron violaciones, que afectaron en casi un setenta por ciento a menores de edad. También durante el primer mes del año se habían cometido en nuestro país, según la misma fuente, 14 homicidios de mujeres por su condición de tales. Entre tanto, durante el 2018 se produjeron en el Perú 149 feminicidios, la cifra más alta de la década precedente, incrementando en casi un 80 % la incidencia de este delito, respecto de 2012, cuando se registraron 83 muertes de este tipo, el dato más bajo del período.

La estadística no logra expresar, sin embargo, la crudeza del sinnúmero de dramas personales que se agazapan tras la frialdad de los números. Cada uno de ellos guarda relación con una concepción de la mujer que agravia su dignidad, que le niega el derecho a realizar su propio proyecto de vida en libertad, que pretende someterla y convertirla en mero objeto para la satisfacción de intereses que le son ajenos.

En vísperas del día internacional de la mujer, el primer desafío que debemos proclamar es el del respeto a la dignidad de la mujer peruana. Cuando nuestra sociedad haya internalizado que ningún ser humano puede ser instrumentalizado para los fines de otro, nuestra convivencia familiar y social será más sana y equitativa y mucho menos violenta.   

 

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