El colegio ubicado en la comunidad San Cristóbal de Arequipa fue el primero en reanudar las clases presenciales cumpliendo el protocolo sanitario.
El colegio ubicado en la comunidad San Cristóbal de Arequipa fue el primero en reanudar las clases presenciales cumpliendo el protocolo sanitario. | Fuente: Andina

Apenas el 2,9% de docentes peruanos calificó como “óptimo” el aprendizaje alcanzado por sus alumnos durante el 2021, según una encuesta realizada por la Contraloría General de la República a más de 8,000 profesores a nivel nacional. Esta grave realidad coincide con las estimaciones del Banco Mundial (BM), donde se indica que un mes de cierre de las escuelas equivale a un mes de pérdida de aprendizajes.

Frente al retorno presencial a las aulas para el año escolar 2022, desde RPP, en apoyo con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se llevó a cabo el seminario virtual “Regresemos a Clases: todo lo que debemos saber”, donde expertos de la salud y educación dialogaron sobre las estrategias necesarias para maximizar el aprendizaje luego de dos años con colegios cerrados.

Jaime Saavedra, director global de Educación del Banco Mundial, y Mercedes Mateo-Berganza, jefa de la división de Educación del BID, sugirieron tres acciones fundamentales para desarrollar un plan de recuperación del aprendizaje escolar.

  1. Tutorías con universitarios calificados

Los últimos resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes 2018 (prueba PISA por sus siglas en inglés) indicaban que gran parte de los alumnos de América Latina y el Caribe no alcanzaron las competencias básicas de aprendizaje: menos de la mitad lo logró en Lectura; y solo uno de cada cuatro estudiantes lo consiguió en Matemática. Desde antes de la pandemia, el sistema educativo urgía de una reforma.

“El objetivo de la política educativa hoy no puede ser simplemente recuperar la antigua normalidad, tiene que acelerar aprendizajes y tiene que transformar, porque no podemos volver al punto de partida”, enfatizó Mateo-Berganza durante el webinar. De esta forma, para empezar a compensar los dos años sin una interacción presencial en las escuelas, Saavedra propuso la convocatoria de estudiantes universitarios, quienes, mediante un entrenamiento y capacitación, puedan apoyar a los docentes como tutores voluntarios para los estudiantes.

“Si los chicos no recuperan esos dos años de aprendizaje -que son dos periodos de 10% de escolaridad- pueden perder un 20% de sus ingresos futuros. Esto significa una reducción de la productividad del país en su conjunto y un aumento de la desigualdad”, sostuvo el representante del Banco Mundial.

Por ello, y recordando la exitosa respuesta de los jóvenes universitarios a la convocatoria de voluntariado para los Juegos Panamericanos Lima 2019, el especialista recalcó que urge una “cruzada nacional” para lograr cubrir la brecha general en la educación escolar. Detalló que se puede comenzar con dos horas adicionales culminadas las clases. Mateo-Berganza coincidió en que esta propuesta ha sido una respuesta temporal eficaz en otros países. 

  1. Flexibilizar el currículo escolar

“Nuestros sistemas educativos tienen que ser resilientes y ofrecer oportunidades a todas y a todos. Nuestros países hoy están implementando nuevos métodos de enseñanza, invirtiendo en aprendizaje híbrido y esforzándose por conectar a Internet a todos sus estudiantes”, remarcó Mateo-Berganza. Considerando que, según el Ministerio de Educación, solamente el 43% de las instituciones educativas cuenta con conectividad y apenas el 21% de alumnos tiene acceso a Internet, es fundamental optimizar los recursos disponibles a las necesidades de cada estudiante.

En ese sentido, Saavedra indicó que son necesarias campañas agresivas para asegurar el regreso presencial de todos los estudiantes. “Los directores de cada institución deben implementar un sistema de rastreo de sus alumnos para no permitir que se extienda el retraso”, comentó. Asimismo, recalcó la labor de los maestros en conocer cuánta ha sido la pérdida en el aprendizaje de manera personalizada por cada joven o niño.

Luego de la identificación de las necesidades particulares del aula, el director general de Educación del Banco Mundial señaló que no se puede seguir trabajando de la misma forma con las 10 materias del currículo escolar. “Los docentes necesitan priorizar el tiempo dedicado a cada curso, así como el propio aprendizaje dentro de cada materia. Y las UGEL deben ser flexibles y pragmáticas frente a este panorama”, agregó.

  1. Promoción de nuevas habilidades

Por otro lado, los especialistas recordaron, en el Perú, alrededor de 98,000 niños perdieron a uno de sus padres o cuidadores durante la pandemia. “Esta dura realidad se agrava considerando que los psicólogos en el sector educativo son insuficientes”, advirtió Saavedra. Este fuerte impacto en la salud mental de los escolares es una razón más para promover nuevas habilidades en los alumnos, sugirió Mateo-Berganza.

“Es clave, y lo hemos confirmado, que las intervenciones escolares tienen que enfocarse en los tres tipos de competencias: habilidades cognitivas, habilidades de la función ejecutiva y habilidades socioemocionales. Tiene que ser un conjunto, la escuela es el lugar donde crecemos de forma integral”, puntualizó la experta del BID. Mediante la promoción de estas competencias, los alumnos pueden tener una formación más humana y más ajustada a las necesidades y situaciones que atraviesan hoy en día.

Si bien la evidencia muestra el retraso y las pérdidas en el aprendizaje, mediante esfuerzos conjuntos de maestros, padres, madres, niños, directores, Estado y la propia sociedad civil, es posible empezar un proceso de recuperación en la enseñanza de nuestra próxima generación.