¿Es el teletrabajo una estrategia idónea frente a la alerta sanitaria del COVID-19?

Como consecuencia de la amenaza que entraña la pandemia desatada por el coronavirus, las organizaciones se están viendo en la encrucijada de adoptar el teletrabajo por primera vez. ¿Resultará?

Luis Ortigueira

Luis Ortigueira

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Hace unos días, la red de científicos Kudos solicitó a los investigadores de todo el mundo ayudar con la difusión de hallazgos oficiales ante una oleada en Internet de pseudociencia que ha dado lugar a innumerables noticias e información falsa que llegan incluso a ser perjudiciales para la salud. Que el presente artículo sirva para responder a este llamado.

¿Es el teletrabajo una alternativa factible para combatir la incertidumbre sobrevenida por el coronavirus? ¿Qué ventajas aporta el teletrabajo para afrontar la actual crisis sanitaria mundial?  ¿Estamos preparados en el Perú para innovar a través del teletrabajo? En el presente artículo trataré de abordar la importancia de acometer estrategias que garanticen la seguridad sanitaria del empleado y, al mismo tiempo, la continuidad de las operaciones de las empresas a través del teletrabajo como estrategia.

El teletrabajo no es una alternativa reciente, ni mucho menos, sino una tendencia creciente. Miles de empresas y millones de colaboradores en todo el mundo utilizan esta modalidad laboral que lejos de ser ineficiente, conlleva un cambio en los modos de gestionar el recurso humano, desde una perspectiva orientada al horario a una en la que priman el resultado y el cumplimiento de objetivos. De igual modo, ha sido adoptada por una ingente cantidad de empresas como medio de conciliación entre la vida personal y familiar, de incorporar flexibilidad de tiempo y ubicación que ha demostrado reducir la rotación laboral de forma importante.

Lejos de la creencia de que el trabajador huye del esfuerzo y requiere supervisión directa, el teletrabajo se ha convertido en una alternativa eficiente que reduce costos operativos, disminuye la fatiga del empleado e incrementa la satisfacción laboral. Esta alternativa está siendo utilizada extensamente en Europa y su empleo se ha incrementado debido al ataque del coronavirus COVID19, como medio de protección y aseguramiento de la salud en el empleo tanto por empresas privadas, organizaciones públicas y centros educativos de todo tipo. Científicos como Felstead (Cardiff University) y Henseke (London’s Global University) o De Menezes (University of London) y Lelliher (Cranfield University) coinciden al identificar que esta modalidad conduce a un mayor compromiso organizacional, satisfacción laboral y bienestar relacionado con el trabajo.

De igual manera, los expertos explican que solo un tercio del aumento del trabajo remoto se debe a la transición hacia la economía del conocimiento, el crecimiento del empleo flexible y las respuestas organizacionales a la cambiante composición demográfica de la fuerza laboral.

En diversos estudios se han hallado también aspectos negativos que deben ser tomados en consideración cuando la situación se alarga en el tiempo. Entre ellos se sitúa que el teletrabajo supone para el colaborador un costo de intensificación de la carga laboral y una mayor incapacidad de separar su   vida profesional de la personal.

En relación con los equipos, se ha comprobado que el rendimiento es peor cuando más compañeros de trabajo trabajan desde casa. De otro lado, la situación familiar y tener niños pequeños en casa reducen el control del uso del tiempo. La utilización de mecanismos de coordinación y control por resultados, ante la imposibilidad de monitoreo del empleado, también pueden dar lugar a salarios bajos, aislamiento social y profesional, trabajar horas no sociales e irregulares, exceso de trabajo, amenazas percibidas en el avance profesional, privación del sueño y agotamiento.

Algunos autores argumentan que los acuerdos de trabajo flexibles presentan a los gerentes desafíos en la gestión de los recursos humanos pues se reduce la posibilidad de monitorear el comportamiento de los empleados. Así, los mecanismos de coordinación se centran en la normalización de resultados.

No pensemos que esta alternativa, que se plantea por la actual alerta sanitaria, deba de por sí ser el reflejo de un mayor nivel de bienestar. Hay estudios que indican que llevar el trabajo a casa los días de semana se asocia con menos felicidad y se relaciona con más estrés durante los fines de semana y días festivos. Otros estudios  encontraron que las mujeres sin hijos se sienten más estresadas cuando trabajan a distancia.

¿Estamos preparados para incremento en los requerimientos tecnológicos? Otro gran desafío es poner a prueba a las empresas que gestionan el acceso a la red y su capacidad para gestionar un incremento en la demanda del ancho de banda, un aumento en la demanda de procesamiento de servidores y un incremento en la necesidad de software en red.  Ello a consecuencia de la utilización masiva de video conferencias y programas de comunicación punto a punto. Es decir, se va a comprobar el gap tecnológico en el país. Y esta brecha se vincula con  la accesibilidad a los sistemas de comunicación e infraestructura de hardware y software, así como la capacidad de utilización de los mismos.

Sin embargo, esta alternativa sigue siendo vista por algunos gerentes  que no poseen una visión transformacional como una forma de pérdida de poder jerárquico. Estudios muestran que las prácticas gerenciales, la autoeficacia de los empleados y la mejora de las herramientas de seguridad de la información en las organizaciones inclinan la actitud del gerente intermedio hacia su adopción.

En el Perú, frente a las medidas de alerta social, muchas organizaciones se cuestionan si su capacidad de adaptación al cambio y su flexibilidad les permitirían afrontar exitosamente una variación en las dinámicas de trabajo, en la que además de la eliminación de reuniones intrascendentes, primen la eficiencia operativa, la reducción de costos y la preservación de la integridad del colaborador. Bastaría con preguntarle a cualquier startup para conocer la opinión de estos nuevos gestores. En estas organizaciones la innovación y el control de gastos, los espacios de coworking y las reuniones virtuales, forman parte de su día a día y un elemento clave de su eficiencia financiera. Cualquiera que tenga la experiencia de haber hecho teletrabajo  les dirá que es perfectamente posible.

 

| Fuente: Freeimages

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