La nueva normalidad digital: ¿Cuáles son los retos tras la pandemia en el Perú?

A 100 días de la cuarentena en el Perú, la crisis nos ha enfrentado a una realidad como el teletrabajo, la telemedicina, la educación virtual, e-commerce y más. Cambios que se convirtieron en la transformación digital en toda su expresión.

Mario Chong

Mario Chong

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Durante cuatro años, mis charlas siempre las he abierto con esta pregunta: ¿en qué Revolución Industrial estamos?

Si revisamos la historia universal contemporánea, la primera comenzó entre 1780 -1800 con la mecanización de las industrias, la introducción de las máquinas de vapor y el uso de carbón como fuente de energía. La segunda a comienzos del siglo XX, 1910-1920 con la industrialización, la producción en serie de automóviles y la electricidad.

La tercera revolución comenzó en 1960 -1970, con las tecnologías de la información, las computadoras personales y los sistemas de información. Finalmente, la cuarta revolución, la revolución digital: el Internet de las cosas, la impresión 3D, los dispositivos autónomos, la transformación digital, que se ha dado entre el 2014 – 2016.  Aunque muchos dicen que estamos llegando a la quinta revolución: la revolución de las personas.

Antes de la pandemia asistimos a un Faculty Led Program de innovación en la cadena de suministro, en el cual con los alumnos de la Universidad del Pacífico experimentaron la revolución 4.0, la industria 4.0 y el ecosistema de negocios en Alemania; en empresas como Roche, SAP, Mercedes Benz, BMW y las Mittelstand, las pequeñas y medianas empresas, el motor del milagro del desarrollo y la economía alemana.

En este contexto de pandemia, mi pregunta ahora es: ¿Quién ha sido el responsable de la revolución 4.0?  ¿Las empresas, los gobiernos o la COVID-19? Más del 50% coinciden que es la COVID-19. La digitalización tiene importantes potencialidades dentro de nuestra sociedad en función del desarrollo multidimensional: económico, político, social y humano. El PBI per cápita no es un indicador de desarrollo, pues puede coexistir con altas desigualdades del ingreso y subempleo de recursos.

Hace 150 días (inicios del año) no imaginamos la transformación que viviría nuestro país en 100 días, y no solo en el Perú sino en todo el mundo. Esta crisis nos ha enfrentado a una realidad como el teletrabajo, la telemedicina, la educación virtual, el e-commerce y más. Cambios que se han convertido en nuestra nueva normalidad: la transformación digital en toda su expresión.

Esta crisis nos ha enfrentado a una realidad como el teletrabajo, la telemedicina, la educación virtual, el e-commerce y más.
Esta crisis nos ha enfrentado a una realidad como el teletrabajo, la telemedicina, la educación virtual, el e-commerce y más. | Fuente: Andina

¿Qué pasó con la industria?

La industria 4.0 en toda su expresión se ha visto desde a manufactura con celdas automatizadas con una participación mínima de las personas, con la impresión 3D para la producción y también con cambios tecnológicos como el Internet para las actividades diarias, Internet de las cosas como medio de interacción hacia el mundo, o la sensorización para detectar los cambios en los ambientes.  

La pandemia nos podrá a prueba y el desarrollo de nuestras competencias en esta etapa como resiliencia, habilidades digitales, adaptabilidad, autoaprendizaje, servicio, colaboración, inteligencia emocional, serán vitales.

Durante mis charlas, mi reflexión de cierre era que en esta época debemos ser disruptivos o morir. Hoy todo cambió. Ahora nos enfrentamos a una etapa poscoronavirus, con un mañana incierto para todos. Más enfocado en la digitalización y en las personas, donde debemos ser disruptivos o morir.

Digitalizar un país

La estrategia de digitalización debe ser diferenciada en el espacio, considerando la estructura productiva de cada región y su condición de ruralidad. Las políticas de digitalización en ciudades deberán tener una naturaleza distinta para el ámbito rural.

En el sector urbano, la sociedad de la información debe estar pensada en función del desarrollo social; mientras que las políticas orientadas a mejorar la productividad deben considerar las economías de aglomeración existentes y adoptar un enfoque gradual que permita aprovechar las complementariedades de las TICs al máximo.

Finalmente, para el sector rural o la primera milla, en esta pandemia y a 150 días de ella, se ha mantenido y ha sido el soporte alimenticio del Perú. La digitalización debe apuntar a generar equidad e inclusión social, especialmente a través de las cadenas de suministro y el ejercicio de la ciudadanía de los habitantes rurales.

La política en este sector debe ser muy activa, pues se reconoce las limitadas habilidades digitales y la escasa infraestructura digital. En este sentido, la ventaja institucional debe aprovecharse para coordinar una política integrada en el campo. Digitalización desde la primera milla hasta la última milla.

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