Pedro Suárez-Vértiz recuerda así al padre de Rodrigo González "Peluchín". | Fuente: Captura de pantalla

Pedro Suárez-Vértiz publicó un extenso mensaje en el que relató cómo conoció al padre de Rodrigo González y al exconductor cuando era solista. En su cuenta de Instagram, el cantante resaltó las cualidades de “Peluchín” a quien consideró una persona inteligente.

“Las relaciones padre-hijo siempre me han tocado profundamente. Quizá porque la mía quedó en debe cuando mi papá partió y yo tenía solo 19 años. Ya con una exitosa carrera como solista, soñaba con comprarme una camioneta Land Rover. Iba siempre a la lujosa tienda de Miraflores a mirarlas. Hasta que un día un gringo loco entró y pidió 6 Land Rovers del modelo más rural, para llevárselas a Tarapoto”, comienza su relato.

Luego entró en detalles sobre la primera vez que habló con Rodrigo González: “Años después yo era el invitado a desayunar en un programa de Mathias Brivio y en los descansos conocí y conversé mucho con Rodrigo González “Peluchín”. Me pareció un tipazo. Era muy inteligente”.

Pedro Suárez-Vértiz continuó contando que tiempo después viajó a Tarapoto y llevó a su hijo Salvador. Recordó que lo hospedaron en el mejor hotel del lugar ya que tenía una vista de ensueño y parecía salido de una película.

Luego relató que su banda regresó a Lima pero el cantante se quedó unos días más con su pequeño para hacer los tours que le ofrecía el establecimiento y apuntó que todas las atracciones se daban en las 6 camionetas que el señor había comprado tiempo atrás y con quien se cruzó en la tienda.

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Las relaciones padre-hijo siempre me han tocado profundamente. Quizá porque la mía quedó en debe cuando mi papá partió y yo tenía solo 19 años. Ya con una exitosa carrera como solista, soñaba con comprarme una camioneta Land Rover. Iba siempre a la lujosa tienda de Miraflores a mirarlas. Hasta que un día un gringo loco entró y pidió 6 Land Rovers del modelo más rural, para llevárselas a Tarapoto. Años después yo era el invitado a desayunar en un programa de Mathias Brivio y en los descansos conocí y conversé mucho con Rodrigo Gonzalez “Peluchín”. Me pareció un tipazo. Era muy inteligente. Años después viajé a Tarapoto. Me llevé a mi hijo Salvador y nos hospedaron en el mejor hotel. El concierto fue apoteósico y los paisajes eran un sueño. La banda regresó a Lima pero mi hijo y yo nos quedamos para hacer los tours que ofrecía el hotel. Era un viaje pedre-hijo. Pero oh sorpresa, los paseos del hotel por la selva y hermosos lagos azules eran en las 6 camionetas que compró el señor cuando yo estaba en la tienda. Y el tío era el dueño del hotel. Usaba barba, ropa de safari y una bandana en la cabeza. Todo un personaje. Logró su sueño y lo admiraba. Años después yo estaba muy demacrado por el estrés de recién enterarme que tenía una enfermedad discapacitadora. Mi vida no tenia sentido y me encontré carro a carro con Rodrigo. Me pasó la voz y solo sonrió. No me abordó ni me hizo ninguna pregunta. Pero sentí su identificación y apoyo para con mi problema. Fue un gran momento que siempre recuerdo. Cuando el semáforo se puso en verde alzó su mano derecha y se despidió con mucha amabilidades ad sin decir nada. Yo estaba desaparecido de los medios. Era una primicia verme, pero Rodrigo nunca comentó nada en ninguna parte. Años después vi a Rodrigo totalmente descompuesto en la tele contando que su padre acababa de morir. Contó que se quedaba con la satisfacción de que su padre finalmente aceptó que su hijo fuera un crítico de farándula. Rodrigo logró cerrar su libro con su padre. Pero sus palabras me conmovieron más aún cuando mostró la foto con su papá y para mi tremenda sorpresa el señor era el tío aventurero dueño del hotel de Tarapoto. Increíble.

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Y el tío era el dueño del hotel. Usaba barba, ropa de safari y una bandana en la cabeza. Todo un personaje. Logró su sueño y lo admiraba”, asegura Pedro Suárez-Vértiz.

Continuó comentando que tiempo después, se encontró en Lima con Rodrigo González, cada uno estaba en su carro mientras esperaban que la luz del semáforo cambie a verde: “Mi vida no tenía sentido y me encontré carro a carro con Rodrigo. Me pasó la voz y solo sonrió. No me abordó ni me hizo ninguna pregunta. Pero sentí su identificación y apoyo para con mi problema. Fue un gran momento que siempre recuerdo. Cuando el semáforo se puso en verde alzó su mano derecha y se despidió con mucha amabilidad sin decir nada”.

Pedro Suárez-Vértiz resaltó la humanidad de “Peluchín” ya que no comentó nada en ningún medio sobre la enfermedad que sufría o cómo se veía: “Yo estaba desaparecido de los medios. Era una primicia verme, pero Rodrigo nunca comentó nada en ninguna parte. Años después vi a Rodrigo totalmente descompuesto en la tele contando que su padre acababa de morir”.

El compositor resaltó que Rodrigo González tuvo una buena relación con su padre, cosa que el artista no pudo ya que su papá falleció cuando él era joven y no pudo disfrutarlo tanto:

“Contó que se quedaba con la satisfacción de que su padre finalmente aceptó que su hijo fuera un crítico de farándula. Rodrigo logró cerrar su libro con su padre. Pero sus palabras me conmovieron más aún cuando mostró la foto con su papá y para mi tremenda sorpresa el señor era el tío aventurero dueño del hotel de Tarapoto. Increíble”.

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