La Constitución de 1993 fue encargada al denominado Congreso Constituyente Democrático
La Constitución de 1993 fue encargada al denominado Congreso Constituyente Democrático. | Fuente: Andina

Precandidatos como Verónika Mendoza de Juntos por el Perú o Alberto Otárola del Partido Nacionalista, ya han formulado la idea de un cambio constitución, haciendo hincapié en sus debilidades y limitaciones. Incluso, en casi 200 años de historia, el Perú ha cambiado de carta magna en 12 oportunidades, siendo la última durante el gobierno de Alberto Fujimori. A partir del fin de ese mandato, en todas las campañas electorales posteriores ha estado presente esta iniciativa.

El abogado constitucionalista Luciano López considera que la Constitución Política del Perú sí debería ser tener una reforma integral. “La constitución de 1993 tiene un serio problema de legitimidad, el mismo Tribunal Constitucional lo dijo en la sentencia donde declara la constitucionalidad de la ley 27600 [primera propuesta de reforma planteada en 2001, pero que nunca se llegó a ejecutar]. Entonces ahí tenemos una cuenta pendiente”.

López agrega que más allá de la legitimidad de su origen, la Constitución del 93 ha sido puesta a prueba durante el último quinquenio. “La Constitución del 93, puesta en un banco de pruebas y con la presión a toda máquina, se ha agrietado y ha hecho agua por todos lados. Me refiero a las crisis políticas, que no ha sabido 'desahogarlas'. Por ejemplo, todos estos problemas de la cuestión de confianza, la disolución del Congreso, las relaciones entre el ejecutivo y el legislativo y la 'incapacidad moral permanente'. Son una serie de situaciones que definitivamente nos dicen que la Constitución tiene una serie de instituciones y apartados que merecen una reflexión”.

Sobre la insistencia de los candidatos de incluir el tema de un posible cambio de Contitución en sus propuestas preelectorales, Milagros Campos, abogada constitucionalista, señala que una Carta Magna tiene una misión superior a la de cualquier propuesta de gobierno, pues “las constituciones tienen vocación de permanencia. No responden a un esquema programático, ni a un plan de gobierno específico, ni a un sesgo ideológico. Las constituciones traen códigos de valores e instrumentos para el respeto a los derechos fundamentales e instrumentos para controlar el poder”. 

El Tribunal Constitucional es el ente máximo encargado de la interpretación de la Constitución Política del Perú.
El Tribunal Constitucional es el ente máximo encargado de la interpretación de la Constitución Política del Perú. | Fuente: Andina

En este sentido, Milagros Campos sostiene que, si una propuesta de plan de gobierno plantea en su contenido la reforma de la constitución, implicaría un esquema programático que va en contra de la naturaleza de este documento. Adicionalmente, indica que los cambios constitucionales que se han presentado en nuestra historia “guardan estrecha relación con los procesos políticos y golpes de estado que hemos tenido. Es decir, son los propios golpistas los que convocan a procesos constituyentes que son proclamados durante el golpe de estado o con posterioridad a este. No es necesario que tengamos un nuevo texto constitucional para continuar, la calidad de nuestra democracia no se va a medir por la cantidad de constituciones que tenemos”.

UNA MIRADA A LA CONTIENDA ELECTORAL

En este punto es importante recordar que el procedimiento para el cambio de Constitución pasa por que el Congreso de la República lo apruebe por una mayoría calificada, 87 votos a favor en el Pleno del Congreso, y sea replicada en una nueva votación similar durante la siguiente legislatura. Otra manera es a través de la mayoría calificada en el Pleno seguida de un referéndum. El constitucionalista Omar Cairo explica que “también se puede hacer bajo el ejercicio del poder constituyente, pero para eso, debe haber un consenso de todas las fuerzas políticas representativas del país”.

Conforme se desarrolle la campaña electoral los candidatos que proponen un cambio constitucional deberían aludir a los procedimientos para hacerlo posible. Ante esto, Cairo observa que “no es cuestión de que un candidato diga en mi propuesta está la de convocar a una constituyente para una nueva constitución y él gana con 70% de votos, eso no es consenso (para ejercer el poder constituyente)".

Por su parte, Milagros Campos señala que, en el caso de propuestas de modificación, el elector debe tener en cuenta que no se pueden plantear cambios respecto a los derechos que están ligados a los tratados internacionales de los que el Perú forma parte, “por ejemplo, el debate sobre la pena de muerte”. Además, considera que se deben tener en cuenta los costos de cualquier reforma en niveles económicos y de presupuesto. “Deberíamos de tener al equipo económico del candidato respondiendo sobre el costo del financiamiento de las propuestas”, comenta.

TODO DOCUMENTO ES PERFECTIBLE

Si bien las miradas sobre el reemplazo de la constitución son siempre diferentes, los expertos están de acuerdo en que el texto constitucional puede mejorarse a razón de los tiempos en los que vivimos y las lecciones de nuestra historia. Para Omar Cairo, debería replantearse que el presidente no pueda ser procesado por la comisión de un delito hasta el término de su mandato. “El problema del artículo 117 es que se debe recurrir a la distorsión de la incapacidad moral, cuando en realidad es una incapacidad mental que obedece a una enfermedad”.

Luciano López señala en lo referente al Congreso, que “se debería eliminar el transfuguismo (renuncia de un legislador a una bancada para formar parte de otra), el voto preferencial y ajustar el mecanismo de representación, agregar la renuncia del cargo de congresista para evitar retiros de la bancada y aplicarlo al escaño, que debería ser del partido político, que es por el que el candidato postula al congreso".

Asimismo, en el capítulo de derechos considera que se podría actualizar cuestiones respecto a temas de igualdad. “Estoy hablando de las relaciones entre las parejas del mismo sexo, hemos escuchado a uno de los magistrados que votó en contra (en el caso Ugarteche) señalar lo que dice la constitución respecto a que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. Si quizás algo hubiera que discutir sobre el tema de los derechos es si le ponemos coto a esta disparidad y nos ajustamos al reconocimiento vivo de los derechos de las personas que tienen toda la libertad de formar su propia concepción de familia y que nadie los discrimine por esa condición”.

Por su parte, Milagros Campos resalta que es importante restituir la reelección de congresistas, “la rendición de cuentas es mucho más clara cuando hay reelección y los congresistas tendrán siempre el incentivo de actuar mejor y la ciudadanía puede premiar a los mejores parlamentarios”. Por otro lado, considera replantear el voto de investidura, porque “en gobiernos presidenciales no tiene mucho sentido porque el presidente del Consejo de Ministros no va a exponer su plan de gobierno porque este es del presidente, que ha sido elegido y es quien elige a su gabinete”.

Campos concluye acotando que ya hay algunos proyectos de ley que plantean incorporar al internet como un derecho constitucional “porque está estrechamente vinculado a aspectos como el derecho a la educación, aspectos de seguridad o relacionados al trabajo. Los derechos son integrales”.

Las constituciones deben mejorar en la medida que se desarrolla la sociedad. Sin embargo, su reformulación requiere de amplias discusiones porque contiene las reglas de convivencia entre todos los grupos que componen un país. Evaluemos con responsabilidad las propuestas de los candidatos que propongan algún cambio y escuchemos a todas las voces expertas en el tema. Emitamos un voto informado.